Acantilados de yeso


 

Los blancos acantilados de Dover que bordean la costa inglesa están formados por grandes capas de yeso.

Todos se daban cuenta de que el barco del capitán Alfred Bull-top, el Stormalong, no podría atravesar el estrecho paso.

-¡Vamos a encallar! -gritaba la tripulación.

Pero el viejo capitán Stormy, como le llamaban algunos, pensó rápidamente y gritó:

—Que unos cuantos cojan jabón y enjabonen los costados.

Los tripulantes cogieron jabón y frotaron los costados del barco, los cuales, como es lógico, quedaron cubiertos de una capa jabonosa y resbaladiza. De este modo, pudo deslizarse por el estrecho paso, aunque rozó los negros acantilados de la costa de Dover, en Inglaterra. Todas las burbujas de jabón del barco se adhirieron a los acantilados, limpiaron las rocas y las dejaron blancas.

Este cuento de los acantilados negros que se volvieron blancos es una mentira colosal. Pero sigue siendo popular, especialmente entre los marineros.

El paso por el que se cuenta que navegaba el barco es el estrecho de Dover, el cual separa Francia de Inglaterra. En el lado inglés se halla la ciudad de Dover y unos famosos acantilados bordean la costa. Esos acantilados son blancos porque están formados por gruesas capas de yeso y nunca han sido de color negro, excepto en aquel cuento.


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