Adolescencia: Rebelión y otros problemas comunes

Posted in 15 - Guía para los padres, De cara al futuro


La rebelión positiva
Entre las esperanzas de los padres y las ambiciones de sus hijos muchas veces existe un abismo que los adolescentes llenan con actitudes de rebeldía que aunque no sean perjudiciales irritan a los padres y personas adultas. Unas veces se visten de forma extravagante, otras se dedican a la adoración fanática de un héroe. También se pueden unir a un grupo con determinados estilos de inconformismo. Disfruta de su independencia perteneciendo a un grupo que se diferencia de la gente corriente y además actúa de una manera distinta. La lealtad a la pandilla —tema ya tratado al analizar los años de preadolescencia— aumenta. Al mismo tiempo, pertenecer a este grupo les da sensación de seguridad, de pertenencia. Esta sensación de pertenencia ocupa el lugar de anteriores lazos familiares que ahora les parecen hostiles y restrictivos.

Llevar ropa extravagante es una forma exterior de rebelarse.

Muchos padres se resienten de este rechazo. Se han esforzado por dar a su hijo todo lo que han podido y ahora se encuentran ante un ser desagradecido y desdeñoso que no tiene en cuenta para nada sus sacrificios.
Si intentan comprender que esta actitud exterior ingrata y desagradable es solamente una expresión de impulso saludable hacia su independencia y eventual maduración, les parecería más fácil sobrellevar esta temporada de alejamiento.
Normalmente si durante la infancia el niño ha desarrollado una conciencia saludable, es más difícil que ahora vaya demasiado lejos con sus actitudes rebeldes. Pero los padres, profesores y otras personas adultas que tienen niños a su cargo deben ayudarles a canalizar constructivamente sus expresiones de rebeldía. Tienen que proporcionarles guías claras, buenos ejemplos y opiniones que serán desafiadas sin enfadarse ruidosamente ni reaccionar con un silencio adusto. Las confrontaciones pacíficas de opiniones son la mejor manera de conservar unas relaciones abiertas aun cuando las ideas de adolescentes y adultos difieran en grado sumo.

La rebelión negativa
Si la conciencia de un adolescente no se ha desarrollado adecuadamente es difícil ayudarle a controlar un comportamiento rebelde que perjudicará a los que le rodean y será fatal para él. Las drogas, las relaciones sexuales anormales o promiscuas y el robo, son ejemplos de un comportamiento rebelde y destructivo.
Abuso de drogas
El hecho de que el consumo de drogas sea ilegal lo hace atractivo e ideal para que el adolescente exprese rebelión contra sus padres o todo lo que represente autoridad. A esto se puede añadir que las drogas —marihuana y heroína— y el alcohol proporcionan una agradable sensación de bienestar.
Las anfetaminas causan una sensación de aptitud para la competencia. Los adolescentes que se drogan prefieren no pensar en el daño que las drogas causan. Cuando les preguntan por qué toman drogas dan tres razones: aburrimiento, presión exterior y problemas familiares. (Unas páginas más adelante se trata este problema).

Comportamiento sexual anormal o promiscuo
Otra forma de rebelión son las actividades sexuales para satisfacer necesidades que no tienen nada que ver con el sexo. Algunos adolescentes piensan que nunca llegarán a conseguir el amor de sus padres aunque lo intenten con todas sus fuerzas. Para castigarlos por su rechazo emprenden relaciones sexuales anormales tales como homosexualismo, exhibicionismo o promiscuidad. Como que el embarazo fuera del matrimonio es considerado como una vergüenza social también puede ser un arma ideal de rebelión.
La mayoría de la gente considera anormales y psicológicamente dañinas en potencia las relaciones sexuales prematrimoniales entre los adolescentes. Pero muchos jóvenes desafían esta creencia con palabras y hechos. Por lo tanto es muy importante que se les enseñe debidamente lo que es el sexo. Los padres, los profesores y las organizaciones religiosas comparten la responsabilidad de transmitirles información sobre
la reproducción, control de natalidad y enfermedades venéreas. Es una actitud mucho más prudente que permitirles con el silencio el acceso a otras informaciones posiblemente erróneas basadas en el tópico o en la leyenda.
Una de las contribuciones más importantes a la educación sexual del adolescente la llevan a cabo sus padres por medio del ejemplo de sus propias relaciones. Una expresión adecuada de ternura —un beso al despedirse, una caricia en el hombro— enseñan al niño lo que es una relación amorosa normal entre los dos sexos. Si los padres expresan su desacuerdo por el comportamiento sexual anormal y discuten sus resultados en presencia del adolescente, éste se sentirá inclinado a tomar una actitud saludable ante el sexo y todo lo relacionado con él.

Una relación afectiva entre sus padres ayuda al adolescente a tomar una actitud saludable hacia el sexo.

El robo
Los adolescentes, contrariamente a los demás niños en edad preescolar, saben que robar es inmoral. Sin embargo no es raro que los adoles

centes roben aunque se les haya enseñado que no está bien. Un adolescente puede robar cosas que ni desea ni necesita, sólo por la emoción y sensación diferente que ello le proporciona. Para él robar es una clase de juego en el que el participante comprueba su habilidad en evitar que lo sorprendan. Es una manera de presumir delante de sus amigos. También puede ser un modo de ganarse la admiración de la pandilla al tener algo que nadie más posee. Algunos roban porque creen que nadie los ama. Conseguir cosas les da una sensación de seguridad. Cada vez que roba sin que nadie lo vea se siente feliz por haber hecho una jugarreta a la autoridad establecida.
El niño que roba ocasionalmente no está condenado necesariamente a una vida criminal. Pero el robo constante sin importar el motivo, puede revelar un problema emocional profundamente arraigado. Los padres que adviertan en su hijo el impulso de robar deberían consultar a un psiquíatra.

Algunos adolescentes roban sólo como actitud de protesta.

Los padres y el hijo adolescente
En líneas generales es aconsejable que, dentro de unos límites de seguridad, los padres dejen que su hijo experimente y le den ejemplos respetables con los que se pueda identificar. Los padres deben continuar siendo un modelo para sus hijos y esforzarse en mantener puntos de contacto con ellos.
La frase más útil para los padres de un adolescente reza así: “Aprenda a tolerar un rechazo temporal si quiere ganar su respeto definitivo.”
La adolescencia es un período de transición entre la infancia y la madurez de un adulto. Los padres tienen que confiar en su hijo adolescente. Deberían darse cuenta de que a menudo, aunque de una manera distinta, el niño sufre al mismo tiempo que ellos. Su comportamiento irritante, su arrogancia y rebeldía, son temporales. Estas formas de comportamiento deben ser soportadas con paciencia y comprensión.

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