La adopción

La pareja que piensa adoptar un niño debería plantearse el problema claramente y conocer sus sentimientos reales al respecto. Muchas parejas sin hijos piensan que han fracasado como hombre y mujer. Y además de sentirse frustrados y desilusionados también pueden sentirse culpables y enojados. A veces piensan que su matrimonio está en peligro o se sienten avergonzados, temerosos de perder la consideración de amigos y conocidos. Algunas parejas creen que adoptar un niño les ayudará a conseguir unas ilusiones todavía no realizadas. Ninguna de estas razones es buena para adoptar un niño.
Una pareja debería adoptar un niño en primer lugar porque quiere asumir las satisfacciones y los problemas de ser padres. De ningún modo debe adoptarse un niño porque pueda ser el modo de unir un matrimonio sin éxito o darles reputación ante sus amigos y conocidos. Una pareja solamente está preparada para adoptar un niño cuando marido y mujer se respetan recíprocamente como seres humanos plenamente capaces de ofrecer amor y comprensión. Están en condiciones cuando saben aceptar lo que todo padre debe aceptar —el hecho de que es imposible saber cómo será realmente el niño—.

Las agencias sociales pueden servir de ayuda
Puesto que las motivaciones y los sentimientos personales son tan importantes a la hora de adoptar un niño, es conveniente consultar de un modo legal agencias sociales dedicadas oficialmente al problema de la adopción. En ellas, expertos y bien preparados consejeros pueden ayudar a una pareja a analizar sus motivaciones, darles consejos e instrucciones y explicarles la importancia de la protección legal. La pareja que adopta un niño por medios no reconocidos ni permitidos legalmente, nunca puede estar segura de que su actitud es legítimamente válida. Siempre existe la posibilidad de que los padres naturales cambien de idea y quieran volver a tener al niño. Por otra parte, estas agencias independientes casi nunca son capaces de suministrar el tipo de información y consejo que las agencias reconocidas pueden aportar por medio del estudio que realizan para conseguir que la adopción sea totalmente satisfactoria para el niño y para los padres adoptivos.

solamente por medios autorizados


Hoy en día, una pareja que quiere adoptar un niño, tiene más probabilidades de tener éxito que años atrás. Existen muchos más niños que pueden ser adoptados y las normas y regulaciones concernientes a factores tales como la religión, la raza, la procedencia social o la edad se han flexibilizado mucho. Varias agencias sociales han adaptado tales reglas y normas a las nuevas circunstancias y a los avances de la psicología infantil. En general hay una creciente conciencia de la experiencia familiar en la vida de todo niño y de que esta necesidad psicológica rebasa otras muchas consideraciones. En muchos países, incluso los solteros pueden adoptar niños.

Qué se siente al ser padre de un niño adoptado
Los padres de un niño adoptado experimentan todas las alegrías y satisfacciones de los padres naturales. Y también asumen todos los problemas, preocupaciones y tensiones derivados normalmente del hecho de ser padres. Sin embargo, tener un hijo adoptado no es exactamente lo mismo que tener un hijo propio, principalmente porque los padres adoptivos tienden a ser demasiado exigentes con ellos mismos.
Cuando el hijo es infeliz, desobediente, colérico, temeroso, tímido, tirano o celoso, todos los padres se preguntan alguna vez si en realidad cumplen bien su misión, pero los padres adoptivos tienden a ser hipersensibles a este tipo de conducta. Cuando su hijo se comporta mal a menudo tienen la tendencia de deducir apresuradamente que no sirven para padres.
Deben recurrir al amor, protección y orientación como ingredientes básicos para ayudar al niño en crecimiento y, si con interés y alegría pueden anticipar el desarrollo de las cualidades principales del niño, no deben tener ninguna sospecha acerca de su capacidad.

Cómo decir al niño que ha sido adoptado
El niño debe saber que ha sido adoptado. Sus padres deben decírselo. De todos modos, un día u otro, lo sabrá. Algunos padres consideran que
el mejor modo para hacer comprender a sus hijos lo que significa la palabra “adopción” es contarles historias acerca de cuando era un recién nacido. A todos los niños les gusta mucho oír historias acerca de su primera infancia. Algunas veces la oportunidad se presenta al mirar las fotografías de un álbum o al contar o leer una historia sobre un niño adoptado. Es prudente posponer cualquier discusión detallada hasta que el niño tenga seis o siete años. Antes de esta edad cuando el niño pregunta detalles acerca de su adopción es mejor decirle honestamente: “Hay muchas cosas que no podrás comprender hasta que seas un poco mayor. Entonces ya te las explicaré.” Frecuentemente es buena idea que los padres expliquen a los amigos íntimos de qué modo interpretan el hecho de la adopción de su hijo. Así, si el terreno ha sido convenientemente preparado, no importará si alguien dice al niño algo que represente un punto de vista diferente.
Las preguntas del niño acerca de la adopción cambiarán a medida que vaya creciendo. Primeramente sólo estará interesado en las circunstancias que hicieron que sus padres lo adoptaran. A los siete u ocho años puede empezar a preguntar acerca de sus padres naturales. Al contestar estas preguntas los padres deben tratar de dejar la cuestión abierta de tal modo que el niño se sienta libre para formular nuevas preguntas siempre que se halle confundido o intrigado. Si sus preguntas se dejan de lado, el niño puede encontrar difícil compartir sentimientos importantes con sus padres adoptivos. Para el niño es más importante intercambiar sentimientos con los padres que la información que e’stos le den.
No hay que sentimentalizar o dar aureola de romanticismo al hecho de la adopción del niño. Se le puede decir que existían buenas razones para la adopción, que sus padres naturales se sentían responsables e inquietos por su bienestar y que al entregarlo a una agencia lo hicieron por motivos de cariño responsable. Y sin embargo, no importa lo buenas que fueron las razones para la adopción, el niño es capaz de sentir que sus padres naturales lo abandonaron porque vieron en él algo que no era normal. Incluso cuando se le dice que es un niño adorable y hermoso, y se le enseñan sus fotografías de cuando era un recién nacido, puede también experimentar esta sensación de haber sido rechazado. Para un niño pequeño es incomprensible que sus padres le entregaran a una agencia, a menos que hubiera en él algo rechazable. Esta sensación de exclusión puede causar un trauma emocional, especialmente en un niño particularmente sensible. Esto también es verdad en muchas otras experiencias de la vida. Ocurre al niño que está lisiado, enfermizo o más lento en aprender que otros niños de su edad. Cada niño tiene la sensación de ser diferente. Pero en general, todos son capaces de enfrentarse a cualquier realidad si la comparten con sus padres que les quieren.

Problemas especiales
neamente, que de este modo el hijo adoptivo se sentirá más seguro. Ordinariamente ocurre lo contrario. Se hace consciente al hijo adoptivo de que en cierto modo es realmente diferente a los demás. Incluso puede pensar que recibe un tratamiento de favor porque él es inferior a los demás niños de la familia. Al mismo tiempo, los hijos naturales pueden llegar a cobijar un progresivo resentimiento contra el hijo adoptivo. Los padres deben dejar muy claro que cada uno de sus hijos —natural o adoptado— es amado.
Aunque todos los padres naturales tengan problemas similares con sus hijos, los padres adoptivos tropiezan con problemas especiales, que derivan del hecho de la adopción.
He aquí tres de estos problemas:

Hermanos y hermanas
En cualquier familia, los niños se resienten o tienen celos a veces de sus hermanos. Discuten, se insultan y se pelean. Pero también disfrutan de la compañía mutua y luchan por los demás cuando se ven amenazados y en ocasiones incluso se unen contra sus propios padres.
En la familia compuesta de hijos naturales y adoptivos, los padres pueden a veces crear problemas si dedican especiales cuidados al hijo adoptivo. A menudo, esto se hace pensando erró

La adopción de un niño mayor
Adoptar un niño ya mayor acarrea problemas de otro tipo. Este nuevo hijo recordará su familia natural o tendrá presente su vida anterior en orfanatos o casas cuna. Su nuevo acomodamiento será más fácil de conseguir si se le ayuda a compartir sus recuerdos y sentimientos. El niño mayor necesita que se le tienda un puente entre el pasado y el presente, que le permita enfrentarse al futuro. Si un niño ha tenido desafortunadas experiencias que le han privado de cariño y de buena acogida, sus padres adoptivos quizás deberán afrontar el hecho de que el niño esté constantemente poniéndoles a prueba, tratando de ver si sus nuevos padres realmente le quieren y van a quedarse con él, incluso si se porta mal. Durante este proceso de ajuste, que es duro tanto para los padres como para el niño, un consejero psicológico puede desempeñar un papel muy importante al guiar la familia hacia una solución. Paciencia, compasión y prontitud en pedir ayuda experta, son algunas de las bases necesarias para conseguir que la adopción sea un éxito.

por igual

La búsqueda
Raramente se dan casos en que el hijo adoptivo sienta una curiosidad extrema hacia sus padres naturales. Normalmente se siente tan unido a los padres adoptivos que la idea de que en cierta ocasión formó parte de otra familia le parece irreal. Pero si el niño plantea la cuestión de la búsqueda de sus padres naturales, los adoptivos deberían comprender la curiosidad del niño, sin que esto signifique ponerla en práctica. Generalmente el niño no se siente verdaderamente interesado en buscar a sus padres naturales. Al plantear esta cuestión generalmente sólo quiere poner a prueba a sus padres adoptivos. Quizás está queriendo decir: “Probad que vosotros sois mis padres más que los que me trajeron al mundo.” Si el niño persiste en la búsqueda, debería aclarársele que la decisión de sus padres naturales al entregarlo, debe ser respetada. El niño debe saber que cualesquiera que fuesen las circunstancias, se trata de una decisión difícil de tomar y que lógicamente sería necesaria para el bienestar del niño.
De acuerdo con las leyes sobre adopción, la búsqueda de los padres naturales no es recomendable. Cada país tiene leyes que requieren que sea necesaria una orden judicial para poder consultar los expedientes de adopción y esta orden sólo se expide en circunstancias muy especiales.
Si un niño adoptado continúa insistiendo en la búsqueda, ello puede significar que tiene dificultades en ajustarse a su vida actual. Si esto sucede, es aconsejable que sus padres acudan a un profesional para llegar a conocer cuál es el problema. Los que tramitaron la adopción generalmente son muy útiles en estos casos, e incluso pueden ayudar aconsejando a los padres que acudan a otras fuentes.

La adopción y la ley
Normalmente un decreto de adopción anula todos los derechos y deberes

Los problemas especiales, en caso de tenerlos, es aconsejable consultarlos a quien intervino en la adopción.

entre el niño y sus padres naturales y convierte al niño en el hijo legal de los padres que le han adoptado. Los padres adoptivos serán los responsables de la educación, cuidado y sostén del niño. Cada país tiene sus propias leyes de adopción. Cuando los padres adoptivos y el niño que ellos quieren como hijo viven en diferentes países,la adopción se regula por las leyes del país donde se siguen los procedimientos de adopción y los padres adoptivos deben cumplir estas leyes si quieren que la adopción sea legalmente definitiva.
Casi todos los países expiden un nuevo certificado de nacimiento al niño adoptado. Este certificado no tiene ninguna información referente a los padres naturales. Tampoco indica que el niño ha sido adoptado. La nueva partida de nacimiento lleva el nuevo nombre del niño y los de los padres adoptivos. Muchos países, además, disponen de leyes o estatutos declarando secretos todos los procesos de adopción. La partida de nacimiento anterior es sellada y archivada y sólo puede ser obtenida mediante una orden judicial.
Respecto a la herencia mobiliaria e inmobiliaria, el hijo adoptivo tiene derecho a heredar las propiedades de sus padres adoptivos, excepto cuando el testamento se restringe a los “herederos sanguíneos”. Algunos países prohíben que los hijos adoptivos hereden propiedades de sus padres naturales u otros parientes camales. Pero otros países prohíben que el hijo adoptivo sea privado del derecho de heredar de sus padres naturales u otros parientes camales.
Las leyes relativas al patrimonio de los niños adoptivos varían según el país. La información sobre herencias y sobre las leyes de adopción se puede obtener de las autoridades judiciales, de la seguridad social de cada país o en la agencia o persona que cursó el proceso de la adopción.

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