La labor de las flores

Su labor es producir semillas.

En el centro de la flor hay una parte pegajosa llamada estigma. A su alrededor hay unos tallitos, cada uno con un bulto en su parte superior, que son las anteras. En el interior de las anteras se encuentra el polen.

Para que una flor pueda producir semillas es necesario que el polen de una flor caiga en el estigma de una flor de la misma clase. Entonces, a partir del polen se forma un pequeño tubo. Este tubo polínico penetra en una parte de la flor llamada óvulo. Dentro del óvulo hay un pequeño huevo.

El óvulo se transformará en una semilla. Dentro de la semilla, el huevo dará lugar a una plantita. La parte de la flor donde la semilla se desarrolla se transforma en un fruto, con la semilla en su interior.

Algunos insectos ayudan a las flores

Todas las flores producen semillas. Pero para ello es necesario que reciban polen de otra flor de la misma clase. Muchas flores necesitan que las abejas u otros insectos les lleven polen.

Pero, ¿cómo consiguen las flores que los insectos las visiten ? Las flores elaboran un jugo dulce, llamado néctar, que gusta mucho a los insectos. Las flores «anuncian» el néctar que elaboran. Sus pétalos blancos o de colores brillantes y su olor dulzón advierten a los insectos que pueden tomar el néctar.

Las abejas y otros insectos se posan en estas flores. Para conseguir el néctar, la abeja se introduce en la flor. El pegajoso polen de las anteras cae sobre su cuerpo.

Entonces, la abeja se dirige hacia otra flor y se introduce en ella. Al rozar con la flor, parte del polen que lleva en su cuerpo cae en una parte pegajosa llamada estigma. Cuando esto sucede, la flor ya puede producir semillas.

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