El niño retrasado mental

En los Estados Unidos, por ejemplo, entre cada mil niños, cerca de treinta son diagnosticados durante su infancia o posteriormente como retrasados mentales. Los casos más graves suelen ser descubiertos en el curso de la infancia. Algunos se descubren en los primeros años de crecimiento. Otros al entrar en la escuela.
El término “retraso mental” cubre un amplio orden de niños con capacidad mental subnormal; desde niños totalmente necesitados de ayuda hasta los niños totalmente normales. En general un niño se considera retrasado mental si, en relación con su edad, tiene una capacidad de pensar, razonar, recordar y aprender inferior al promedio y si alcanza los límites de su capacidad mental más tarde que el niño medio. El retraso mental y la enfermedad mental no son la misma cosa. Retraso mental significa que una persona tiene una capacidad mental subnormal, generalmente porque los centros más importantes de su cerebro han sido dañados. Enfermedad mental significa que una persona, que puede tener capacidad mental normal, se ve impedida, a causa de un serio desorden emocional, de usar normalmente la capacidad de su cerebro.
(Véase El niño emocionalmente perturbado)
Si un niño retrasado mental no es bien cuidado, se le trata mal o se le pone en situaciones que no puede controlar es posible que tenga problemas emocionales y entonces se convierte en un enfermo mental.
Un niño retrasado mental no es tan sólo un niño que aprende lentamente. Nunca puede comprender las cosas que asimilan los niños de su
edad. De hecho cuando más crece más se retrasa. Sin embargo, excepto en casos de extremo retraso mental, los padres y los profesores pueden ayudar al niño retrasado mental a desarrollar una capacidad mental suficiente para que no sea totalmente dependiente de los demás y pueda sobrevivir por sí. El modo como la familia y las demás personas tratan a un niño retrasado mental tiene mucha relación con el futuro del niño.

¿Cuáles son las causas del retraso mental?
Se han descubierto muchas causas del retraso mental. Un niño puede ser retrasado mental por razones hereditarias, traumatismos del parto, enfermedad o accidente.
Por ejemplo, si un niño hereda de sus padres ciertos genes defectuosos, es probable que su cerebro no se desarrolle totalmente. El deterioro del cerebro también puede ser causado por una infección del sistema nervioso central antes del parto, durante la infancia o en años posteriores. Si una mujer embarazada contrae la rubéola o se halla sometida a una extrema hiponutrición el desarrollo de su hijo puede verse seriamente afectado. Otra causa de retraso mental puede ser una lesión del cerebro del niño a causa de un parto difícil.
Incluso el niño que tiene un inicio de la vida normal puede sufrir una enfermedad que le cause fiebre alta y prolongada o una lesión cerebral que interfiera su desarrollo mental.
Algunos expertos en el campo del retraso mental creen que el abandono, la desnutrición y la falta de afecto y protección pueden retrasar también la capacidad normal de un niño. En algunos casos, cuando estas condiciones anormales de vida mejoran, también mejora el desarrollo mental del niño.

Grados de retraso mental
El retraso mental se clasifica en grave, moderado y leve.
El retraso grave se puede diagnosticar durante la infancia, posiblemente en el momento de nacer. El niño tendrá dificultades para aprender a chupar y deglutir. Y será tardo en mantener la cabeza erguida, revolcarse y sentarse. Quizás alcance cierto grado de independencia en el comer, vestirse, abluciones personales y cuidado de sí mismo. Pero, generalmente, dependerá durante toda su vida de la ayuda de los demás. A veces en el niño retrasado aparecen también la ceguera, afecciones cardiacas, epilepsia, sordera o un crecimiento desproporcionado y anormal de las extremidades.
El retraso moderado hace que el niño se desarrolle más lentamente de lo normal. Los niños moderadamente retrasados mentales parecen normales excepto en el hecho de que son lentos en aprender a hablar. Generalmente pueden llegar a controlar sus necesidades personales. Pero quizás nunca aprendan a leer o a escribir. Se les puede instruir para que efectúen trabajos normales simples.
El retraso leve quizás no pueda diagnosticarse hasta que el niño empiece a tener dificultades en la escuela. Probablemente será capaz de prestar atención como los demás niños. Quizás no consiga seguir instrucciones simples o sencillas o no pueda usar las tijeras, lápices y otros materiales, cuando los demás niños saben manejarlos, pero es posible que pueda aprender lo suficiente para que, una vez adulto, sea capaz de trabajar.

Qué pueden hacer los padres
Siempre que se hallen desorientados por el desarrollo del niño, los padres deben buscar la ayuda de un especialista. El médico de la familia o el pedíatra pueden remitirlos a una clínica especial donde el niño sea cuidadosamente examinado y diagnosticado. Como norma general un buen diagnóstico incluirá el análisis completo
de los factores físicos, psicológicos y sociales implicados en el comportamiento del niño. Después de este examen médico completo, los padres sienten ya menos necesidad de ir de un médico a otro con la esperanza de encontrar un remedio fácil para su hijo.
Pocos padres logran hacerse fácilmente a la idea de que su hijo es un retrasado mental; algunos reaccionan más que otros. Muchos padres descubren que dialogar con otros que se hallen en la misma situación puede constituir una gran ayuda. Las asociaciones para niños subnormales tienen comités de padres en casi todas las ciudades. Los padres y las personas interesadas en los niños retrasados mentales se reúnen para intercambiar ideas, organizar campamentos o escuelas y promover la comprensión del retraso mental. El consejo mundial de la salud puede suministrar información sobre este tipo de organizaciones.

Viviendo con el niño retrasado
El niño retrasado, como todos los niños, necesita empezar su vida contando con el amor de sus padres en un ambiente realmente familiar. La mayoría de los expertos creen que no es necesario llevar inmediatamente al niño a una institución especial a menos que su condición sea tan grave que sea imposible tratar sus problemas en el ambiente familiar. Si los padres pueden ayudar al niño a que se desarrolle y crezca por sí mismo, comprenderán que tratan con una persona que intenta aprender y no constituye un lastre para la familia.
El niño retrasado mental debería ser cuidado de un modo simple y ordenado y conocer lo que se espera de él cotidianamente; los padres deben preparar al niño para cualquier cambio que pueda sobrevenir en su vida cotidiana. Cuando éste sobreviene se debe seguir el plan propuesto para que el niño se sienta familiarizado con la nueva solución. Para que el niño retrasado aprenda lo que un niño normal logra rápidamente, se necesita mucha paciencia y comprensión. Es probable que los padres deban repetir muchas veces las mismas instrucciones, actividades y lecciones para que el niño llegue a comprender lo que se exige de él. Es importante no exigir de él más de lo que es capaz. Si se le sobrecarga con exigencias, su esfuerzo puede verse obstaculizado.
Para determinar las cualidades de un niño hay que observar su comportamiento y calcular antes lo que es capaz de hacer. Cuando un niño retrasado mental es capaz física y mentalmente de hacer algo, hay que buscar otras tareas en relación con ésta que sean algo más complicadas y a las que el niño pueda acceder gradualmente.
¿Es capaz el niño de coger una botella cuando se la dan ? Entonces se le puede enseñar a sostenerla con las manos. ¿Es capaz de quitarse los zapatos y los calcetines? Entonces puede aprender también a ponérselos. Si el niño sabe llevarse la mano a la boca debe intentarse que coma solo, enseñándole. Que empiece cogiendo pequeños fragmentos de comida y que coma con los dedos. Después, con una taza no muy llena para que pueda sostenerla, se puede intentar que aprenda a beber. Con el tiempo es posible aumentar la dosis de líquido y adiestrarle con nuevos tipos de recipientes. Los padres explicarán al niño lo que quieren que haga y además sólo deben hacerle aprender primero una cosa y después otra.
Los padres de un niño retrasado deben aceptar el hecho de que su hijo nunca tendrá una capacidad mental normal. Han de sentirse satisfechos con los progresos de su hijo, incluso si son lentos e insignificantes. Sobre todo, nunca deben comparar los avances de su hijo con otros de la misma edad. El progreso de un niño retrasado debe juzgarse comparándolo con lo que el niño era capaz de hacer un mes o un año antes. En algunos casos no se logra ningún progreso.
Para educar a un niño retrasado mental se necesita mucha paciencia. El niño necesita aprender reglas, pero siempre es preciso basarlas en sus capacidades y ritmo de desarrollo. A veces los padres exigen del niño retrasado mejor comportamiento que el de los otros niños de la familia porque no quieren que el retrasado llame la atención. De hecho, estos padres esperan del niño mucho más autocontrol y cooperación del que éste les puede ofrecer. Pero, como en cualquier otro orden, las exigencias excesivas constituyen una demora y no una ayuda.

El impacto del niño retrasado en la familia
No todos los niños retrasados son iguales. Algunos son cuidados fácilmente. Otros no pueden abandonarse ni un minuto. Algunos necesitan cuidados especiales desde el momento que nacen. Otros, al nacer, parecen normales y no muestran el retraso mental hasta tiempo después. El niño retrasado mental puede tener aspecto bueno y parecer físicamente sano; o tener defectos tanto mentales como orgánicos.
El grado de retraso mental de un niño plantea ciertos problemas en su familia. Las excursiones familiares, por ejemplo, quizá tengan que ser abreviadas o anuladas del todo puesto que uno de los padres tiene que quedarse en casa con el niño, incapaz de viajar. Sus hermanos y hermanas pueden sentirse contrariados y resentidos por esto. A menudo tales problemas pueden evitarse llevando a cabo ciertos ajustes simples. En realidad sería muy importante que la familia fuera subvencionada para estos casos. Por las tardes la madre debería poder salir con los demás hijos, dejando al niño retrasado al cuidado de una niñera.
Normalmente los hermanos reflejan la actitud y la conducta de los padres hacia el hijo retrasado. Este puede convertirse en la cabeza de turco de todos los problemas que sobrevengan, incluso de los surgidos cuando el presunto culpable no estaba presente. Puede darse el caso también de que la familia se una en tomo a las necesidades del miembro más débil.

Escuelas e instituciones
Muchas escuelas públicas tienen profesores preparados para educar a niños con un leve grado de retraso mental. A los mayores, se les enseña a efectuar trabajos no cualificados o semicuali- ficados. Como sea que las escuelas públicas no admiten a los niños seriamente retrasados, algunas comunidades o asociaciones han instalado centros de cuidado diurno en los que los niños son enseñados a cuidar de sí mismos y a efectuar pequeños trabajos.
El cuidado de un niño gravemente retrasado puede causar serias tensiones y problemas en su familia. A veces es necesario que los padres pidan ayuda a una agencia social o enfermera de sanidad pública. Algunos niños van a parar casi inmediatamente a escuelas-residencias.
Otros permanecen en casa para ser remitidos más tarde a instituciones encargadas de la educación especial.
Cuando el niño retrasado alcanza la adolescencia, es posible que sus padres sientan la necesidad de dejar solucionado el cuidado de su hijo para después que ellos mueran. Instituciones sociales o clínicas de salud mental pueden constituir una gran ayuda para solucionar tales problemas.

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