Hernia, Herpes, Hidrocefalia, Hidrocele, Hipo, Hipermetropía, Histeria, Humidificación

Hernia

Esta consiste en la rotura por de­bilidad, de un músculo de la pared del

La hernia inguinal provoca que el intestino se deslice a través de la pared abdominal y llegue a la ingle o al escroto.

cuerpo que permite a un tejido o a un órgano salir de su lugar correspondiente y penetrar en otra parte.
Esto causa un bulto que se agranda cuando el niño llora y luego disminuye o desaparece cuan­ do cesa en el llanto. En los niños existen dos tipos corrientes de hernias, la inguinal y la um­ bilical.
La inguinal aparece cuando un asa del intes­ tino se abre camino a través de la pared intes­ tinal y llega a la ingle o al escroto (la bolsa que contiene los testículos). Las hernias inguinales pueden aparecer en un lado del cuerpo o en am­bos. Son más corrientes en el niño que en la niña.
Si se sospecha que un niño tiene una hernia inguinal debe comunicarse inmediatamente al médico. La hernia inguinal sólo puede corregir­ se con una operación quirúrgica que es posible realizar hasta en un niño de pocas semanas, si se hace necesario. Los niños muy pequeños es­ tarán internados en el hospital sólo 24 ó 36 ho­ ras después de la intervención; si es el niño algo mayor permanecerá allí 3 ó 4 días.
Si un niño tiene una hernia inguinal y no se puede efectuar la operación inmediatamente, se le debe vigilar cuidadosamente y si le duele la zona que rodea la hernia o no es posible reintroducir el intestino en su lugar primitivo, em­ pujando con suavidad, debe llamarse con urgen­ cia al médico.
La hernia umbilical aparece en la región del ombligo de algunos recién nacidos. Se desarro­ lla porque el tejido muscular que rodea el ombli­ go es todavía débil y permite que el intestino se abra paso a través de la pared abdominal.
Estas hernias desaparecen sin necesidad de in tervención o de tratamientos especiales, gene­ ralmente cuando el niño tiene de 2 a 4 años.
Las otras clases de hernias no son corrientes entre los niños, pero es necesario avisar inme­ diatamente al médico si se advierte algún bulto en la superficie del cuerpo de un recién nacido.
A veces la hernia se confunde con un hidrocele (líquido en la bolsa que envuelve al testícu­ lo). Con frecuencia aparecen simultáneamente una hernia y un hidrocele. Si es así probable­ mente el médico solucionará ambos problemas en la misma operación.
Véase también Hidrocele

Herpe febril o simple

Consiste en unas ampollitas que se forman generalmente en los labios o

Las ampollas febriles o del herpe simple comienzan por una pequeña zona que escuece.
Seguidamente se forman unas ampollas, que al romperse forman una costra.

alrededor de la boca y en algunas ocasiones dentro de ella. Pueden aparecer tam­ bién en la membrana mucosa y en la piel cir­ cundante de los genitales de la niña. Es causado por un virus.
Aparece a menudo en ciertas enfermedades fe­ briles, como el resfriado común de la gripe. Estas ampollas tienden a ser recidivantes, sobre todo cuando se da un stress físico o emocional.
Las ampollas son infecciosas; por ello, el niño debe usar una toalla para él solo y evitar que se abran y salga el líquido de su interior en dos o tres días. El médico puede indicar alguna pomada para mejorar la afección.

Hidrocefalia

El cerebro se halla sus­pendido dentro del cráneo y rodeado por el líquido cefalorraquídeo, que ocupa también cuatro cavidades (los ventrículos) dentro del cerebro.
El líquido cefalorraquídeo es secretado con­ tinuamente por estructuras cerebrales fluyendo a través de los ventrículos y por el espacio que rodea al cerebro, donde es resorbido por la san­ gre. Normalmente la cantidad de líquido es siem­ pre la misma, debido a que la sangre lo resorbe en la misma medida en que es secretado. Sin embargo, a veces el líquido cerebrospinal autnenta anormalmente y a este hecho se le llama hidro­ cefalia.
La causa más corriente de hidrocefalia es la obstrucción de los pasos por los que circula el líquido cerebrospinal. Esta obstrucción impide que se resorba todo el líquido secretado y como resultado, la cantidad de líquido aumenta, dis­ tiende los ventrículos y comprime el cerebro, el cual puede ser dañado.
El primer síntoma de hidrocefalia es el cre­ cimiento desmesuradamente rápido de la cabeza del niño. Las sienes se ensanchan, el cráneo y las fontanelas abultan y, como el cerebro no funciona normalmente, el desarrollo del niño es defectuoso, ya que no puede sentarse, gatear ni mantenerse erguido.
La hidrocefalia se trata a menudo creando un drenaje artificial para que el líquido cefalorraquí­ deo pase de los ventrículos a la sangre. En al­ gunos casos se coloca un pequeño tubo de plás­ tico en los ventrículos, que conduce el líquido al lado derecho del corazón. Otro de los métodos de curación de la hidrocefalia, que ha sido apli­ cado con considerable éxito, consiste en extir­ par los órganos que producen el líquido cefalo­rraquídeo. A veces la hidrocefalia cura por sí misma.
Para advertir a tiempo un caso de hidrocefa­ lia es necesario medir la circunferencia de la cabeza del niño durante los dos primeros años de su vida. Los exámenes periódicos habituales incluyen generalmente esta medición.
Véase también Fontanelas

Hidrocele

Es una acumulación de líquido en la bolsa que envuelve los testículos. Al prin­ cipio se advierte una hinchazón del escroto (bolsa que contiene los testículos). El hidrocele a me­ nudo se confunde con una hernia y se presenta al mismo tiempo que ésta. Sin embargo la hin­ chazón del hidrocele permanece estacionaria y la de la hernia se hunde y vuelve a aparecer.
Si el niño tiene una hinchazón de este tipo, debe ser examinado por un médico. El hidrocele que aparece repentinamente pue­ de ser causado por la infección de la zona que rodea el testículo o porque el cordón que sostie­ ne el testículo se retuerce dentro de la bolsa que lo contiene e impide que circule la sangre. Este último tipo de hidrocele es muy doloroso.
Todo hidrocele que se presente en un niño que todavía no han cumplido el primer año, suele desaparecer sin ningún tratamiento a menos que se trate de un caso grave y si es así y el niño es algo mayor, puede ser necesaria una inter­ vención quirúrgica.
Véase también Hernia

Hipo

Se produce cuando unas contracciones breves y espasmódicas del diafragma interrum­ pen el ciclo normal de la respiración. El diafrag­ ma, músculo ancho que separa el tórax y el abdo­ men, se contrae y relaja rítmicamente para faci­ litar la respiración, pero en algunas ocasiones se contrae súbitamente y el aire es expulsado enton­ ces a través de la laringe, chocando con las cuer­ das vocales y la epiglotis (punta de la laringe) y produciendo a causa de ello el sonido típico del hipo.
Los lactantes tienen hipo frecuentemente, en ocasiones varias veces al día. El hipo de un lac­ tante se puede cortar provocándole un eructo o haciéndole que beba una pequeña cantidad de agua caliente. En un niño mayor se puede recu­ rrir a otros medios tales como enseñarle a retener el aliento, darle un vaso de agua o hacerle respirar en una bolsa de papel. Sin embargo, por lo gene­ ral, el hipo cesa espontáneamente al cabo de pocos minutos. Sólo en algunos casos raros dura varias horas; cuando ocurre esto último, debe avisarse al médico.

Hipermetropía

es un defecto de los ojos, en el que los objetos cercanos se ven borrosos.
La razón de ello es que el ojo hipermétrope es más corto, desde la parte anterior a la posterior, que el ojo normal y los rayos luminosos se reú­ nen antes de la retina, por lo que no se enfocan correctamente.
La mayoría de los niños hipermétropes, al ini­ ciar la lectura o algo que requiera fijar la vista, ven bien, pero si dura cierto tiempo, se quejan de visión borrosa, molestias en los ojos y dolores de cabeza. Como consecuencia de ello, se vuelve distraído y se cansa después de estudiar, ver la televisión o el cine demasiado tiempo.
En algunos casos existe un retraso en el aprendizaje de la lectura. Para un hipermétrope es difícil, ya que, para ver claramente debe enfo­ car los medios refringentes de un ojo más que una persona normal. Por ello, porque le es difícil leer, no se esfuerza en hacerlo y en su lugar, sue­ ña despierto.
Si se sospecha que un niño es hipermétrope, se consultará a un oftalmólogo, quien quizás le recete el uso de gafas.

Histeria

Es una enfermedad mental que se presenta bruscamente en adolescentes y preado­lescentes. El niño puede desarrollar una ansiedad que se transforma en miedo persistente e irracio­nal. Tal vez desarrollará una incapacidad física, aunque un examen concienzudo demostrará que no existen causas que puedan provocar esta in­ capacidad. La parálisis aparente de un brazo, una pierna o cualquier otra parte del cuerpo, es un síntoma corriente de histeria, así como las sensaciones punzantes y de hormigueo, la cegue­ ra o la disminución de la visión, la sordera, la incapacidad de hablar o de cuchichear, los des vanecimientos, las convulsiones y la incapacidad para la micción voluntaria.
Como norma general, los niños con histeria son inconscientes de sus síntomas, que pueden empeorar si se les presta demasiada atención.
Esta enfermedad requiere el tratamiento de un psiquíatra.
La palabra “histérico” no siempre se halla rela­ cionada con la enfermedad de este nombre. En general “histeria” significa solamente la falta de control sobre la risa, el llanto, la rabia y otras emo­ ciones. Estas explosiones histéricas pueden darse en cualquier niño.

Hongos, enfermedades por

véase Tiña

Humidificación

Cuando el niño tiene una bronquitis, un resfriado, la difteria, una la­ ringitis, la tos ferina u otras enfermedades que dificultan la respiración, los médicos recomien­ dan a menudo que se humedezca el medio am­ biente ya que la humedad facilita las secreciones de los bronquios y las fosas nasales. Como con­secuencia, la respiración se hace más ligera y acompasada.
La manera más segura de humedecer la at­ mósfera es emplear un humidifícador de agua fría.
Los humidificadores de vapor son peligrosos porque el niño puede quemarse tocándolos o derramándolos. ‘
Normalmente si el humidifícador está cerca de la cama, la atmósfera ya resulta adecuada, pero si el médico ha recomendado que el niño reciba directamente el aire húmedo, es necesario montar una tienda.

  • Atese el mango de un paraguas abierto, al respaldo de una silla.
  • Apóyese la silla contra la cama.
  • Póngase el humidifícador en otra silla cerca de la cama.
  • Cúbrase la cama, la silla, el paraguas y el humidifícador con la sábana más grande que se tenga o bien con un sustituto de la misma, que pueda servir al efecto. Véase también Difteria

Cómo se prepara un humidifícador

Se ata un paraguas al respaldo de una silla, se coloca el humidifícador en otra y se acercan ambas a la cama. Se cubren todos los instrumentos, es decir la cama, el paraguas, el humidifícador y la silla con la sábana más grande de que se disponga.
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