El párvulo: Salud y seguridad

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En la página dedicada a CRECIMIENTO hay información más detallada sobre peso y medida durante estos años.
El cuidado de los dientes
Tres años es una buena edad para ir al dentista. Los padres pueden llevar a su hijo en una de sus habituales visitas. Sentándose en la silla del dentista, examinando sus instrumentos y conociéndolo personalmente, el niño perderá todo temor y así ya estará preparado para su propia primera visita. (Véase la parte dedicada a los dientes en la guía médica).
Los accidentes
Los niños evolucionan desde la necesidad de una protección total y absoluta hasta la capacidad de valerse por sí mismos. La disciplina es una protección para el niño y un arma eficaz para los padres. Un chiquillo indisciplinado y sin control se expone a peligros mayores que uno obediente.
El niño se regirá por las mismas reglas que sus padres. A continuación se exponen unas sugerencias para proteger a los niños de posibles accidentes.
Es conveniente dar tan pocas órdenes negativas como sea posible y en lugar de esto enseñar al niño a hacer las cosas por sí mismo. Por ejemplo, no hay que impedirle que cruce una calle. Al ir con su hijo por la calle los padres deben hacerle cruzar por el paso de peatones y con luz
verde, mirando además antes de atravesar la calle. Siempre hay que recordar que los niños imitan a sus padres. El padre debe ser el modelo ideal de lo que quiere enseñar a su hijo.

La primera visita al dentista debería ser a los tres años.

Es necesario felicitar al niño cuando ha hecho las cosas correctamente. Después de cruzar la calle, por ejemplo, los padres pueden decir al niño que están orgullosos de él y que lo ha hecho bien.
Aunque no sea fácil, padre y madre deben estar de acuerdo en las reglas que dan al niño. Muchas veces ven las cosas de manera distinta. Pero llegar a un acuerdo es beneficioso para la seguridad de sus hijos.
La curiosidad y habilidad crecientes del niño lo hacen vulnerable a accidentes tales como caídas, envenenamientos y quemaduras. También existe el peligro de que se ahogue. Ahora ya sabe abrir puertas y verjas. Ha llegado el momento de usar cerraduras y candados para que esté seguro en una zona donde pueda expansionarse. Es conveniente asegurarse de que las ventanas estén protegidas. Trepar —sea a un árbol o una reja— le parece fascinante. Hay que dejarle trepar pero enseñándole a hacerlo sin correr riesgos ni peligros, y vigilando además.
Durante la edad pre-escolar hay un número de niños que perecen ahogados. Una de las mejores precauciones que se deben tomar es enseñarles a flotar y a nadar. Y, claro está, asegurarse de que los lugares donde existan posibilidades de que se ahogue se hallen cubiertos o vallados. No hay que permitirle nadar si no es en presencia de alguna persona que lo esté vigilando.
En los botes debería haber siempre salvavidas y en las piscinas también.
Incluso a esta edad conviene continuar teniendo precauciones para evitar envenenamientos. Se deben guardar bajo llave medicinas y aspirinas. Y mantener fuera de su alcance barnices, limpiadores de plata, lejías y otros productos de limpieza.
Es muy fácil quemarse con cacerolas calientes. Es necesario, pues, apartar al niño de las tarteras, cafeteras y sartenes. En la guía médica se puede encontrar una parte dedicada especialmente a venenos, envenenamientos y accidentes.

Es importante qu* un párvulo aprenda a nadar. Sus mismos padres pueden enseñarle o inscribirle en un curso dado por instructores profesionales.

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