Marcas de nacimiento, Mareo, Medicamentos, Menstruación, Miopía

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Marcas de nacimiento

Algunas manchas de nacimiento desaparecen por sí solas. El niño cuya mano aparece en la figura, nació con esta señal.
Tres años más tarde, la mancha de la mano y la muñeca habían desaparecido casi por completo, sin ningún tratamiento.

Muchos ni­ños tienen señales desde el momento de nacer, pero la mayoría de ellas son pequeñas y no pro­ ducen ningún trastorno de la salud. Algunas de­ saparecen por sí solas, otras duran toda la vida y en ocasiones aparecen al cabo de algunos años.
Cuando se observe alguna marca o señal o si una ya preexistente parece aumentar de tamaño, pu- diendo incluso a veces infectarse o causar dolor, se consultará con el médico, quien la examinará para asegurarse de que no ha experimentado una degeneración maligna.
Las marcas rojas son las más frecuentes.
Están producidas por un ligero engrosamiento o la prominencia de los vasos sanguíneos de la piel.
Las manchas negras o marrones, llamadas luna­ res, son acúmulos de células que contienen pig­ mento en la piel.
Las marcas de nacimiento de color salmón o rojo suave son pequeñas, y se encuentran gene­ ralmente en la parte posterior del cuello, en la frente y en los párpados. Desaparecen por sí solas durante la infancia; cuando así no sucede, se debe consultar con el médico.
Las manchas en forma de fresa, de color rojo intenso, forma esponjosa y prominente, desapa­ recen en su mayoría durante los tres o cinco primeros años de la vida. Si alguna de ellas co­mienza a crecer rápidamente, se ha de consultar al médico, quien las tratará por congelación con nieve carbónica u otro procedimiento similar y en alguna ocasión recurrirá a la extirpación qui­ rúrgica.
Las manchas de color vino de Oporto son apla­ nadas y se localizan en la cara o en el cuello. Sólo algunas se aclaran con el tiempo, pero muy rara­ mente desaparecen. A veces tiene que recurrirse a un cosmético especial para disimularlas; en otras ocasiones debe aplicarse la radioterapia.
Las manchas mongólicas son de color azul y se encuentran en las nalgas o en la parte baja de la espalda. Generalmente desaparecen durante la infancia, pero en muchas ocasiones persisten du­ rante toda la vida.
Existen algunas madres cuyos hijos tienen manchas cutáneas de nacimiento, que relacionan este hecho con pensamientos, experiencias propias y sobre todo deseos habidos en el curso evolutivo de la gestación. Aunque no existen pruebas cien­ tíficas que lo expliquen de manera clara, es muy posible que, con un fondo neurótico, la embara­ zada amplifique a veces su estado emotivo y éste sea en realidad el que puede influir sobre el fruto de la concepción.
Véase también Lunares

Mareo

Algunos niños tienen náuseas y vó­ mitos cuando viajan en automóvil, autobús, tren, barco o avión. No se conoce bien por qué un niño es más sensible que otro, pero los que se sienten más afectados por el hecho de emprender un via­ je, son los más propensos a marearse.
Algunos se marean en toda clase de vehículos y otros sólo en un tipo o dos de medios de trans­ porte. Si los movimientos de éstos son del tipo de saltos bruscos, como los producidos por un avión pequeño, casi todos los niños se marean.
Para reducir las posibilidades de mareo, du­ rante los viajes, tómense las medidas siguientes:

  • Coloqúese al niño donde pueda ver fácilmente el paisaje exterior.
  • Evítense los asientos en los que se noten más los baches, como la parte trasera de un autobús o la cola de un avión.
  • No se le darán alimentos fuertes o difíciles de digerir, antes de emprender el viaje.
  • Pídase al médico un medicamento contra el mareo. Véase también Vómitos

Medicamentos

Se utilizan para aliviar, prevenir y curar las enfermedades y se obtienen de plantas, animales, minerales o por prepara­ ción artificial.

  • La insulina es una hormona obtenida de teji­ dos de animales, utilizándose para el tratamiento de la diabetes mellitus, enfermedad en la que el niño no la produce en cantidad suficiente.
  • Los antibióticos se obtienen en su mayoría del moho que vive en zonas de putrefacción. Se utilizan para tratar las sepsis (infección de la sangre), furúnculos, osteomielitis (infecciones óseas), neumonía, escarlatina, tuberculosis, etc.
  • Las sulfamidas son medicamentos sintéticos, derivados de sustancias químicas. Se utilizan en las sepsis, meningitis, neumonía, etc.
  • Las vacunas se preparan a partir del desarro­ llo de bacterias y de virus. Sirven para pre­ venir la difteria, poliomielitis, sarampión, rubé­ ola, tos ferina, tétanos y otras enfermedades.
  • El nitrato de plata es un derivado mineral. Se utiliza en forma de gotas para prevenir la in­ fección de los ojos del recién nacido.

Una misma sustancia puede presentarse en diversas formas. Cuando el niño no puede tra­ gar cápsulas o pastillas, el médico recetará jara­ bes, gotas o tabletas mascables. Si vomita se po­ drá administrar el medicamento en forma de su­ positorio. Cuando se desea un efecto rápido o si la sustancia no es activa administrándola por vía oral, se recurrirá a las inyecciones. Las cápsulas de absorción lenta permiten la acción del medi­ camento durante un período de tiempo más largo.
A pesar de que muchos medicamentos pueden adquirirse sin receta médica, es peligroso el ha­ cerlo y administrarlos a los niños, ya que sínto­ mas similares pueden corresponder a varias enfermedades que deben ser tratadas de formas distintas.
Incluso puede ser contraproducente adminis­ trarle vitaminas sin que lo autorice el médico.
También debe ser regulada la cantidad de pro­ ducto, ya que una sobredosificación puede ser muy peligrosa.
Una vez el niño se halle curado de una enfer­ medad, es mejor deshacerse de los medicamentos sobrantes, ya que con el tiempo se deterioran y pueden ser además un peligro, si el niño explora el botiquín. (Véase también El problema de las drogas, pág. 119).
Meningitis es una infección de las mem­
branas que cubren el cerebro y la medula espinal.
La mayoría de los casos son originados por una bacteria que conducida por la sangre procedente de una infección de la garganta, nariz o pulmo­ nes, llega al cerebro.
En niños que ya no son muy pequeños, la me­ ningitis empieza a menudo con fiebre, irritabili­ dad, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. En al­ gunos casos aparece una erupción de manchas rojas y relucientes. La espalda va adquiriendo rigidez y el niño no puede doblar el cuello hacia adelante. A veces aparecen convulsiones y pierde el sentido.
En los recién nacidos y niños pequeños, la meningitis presenta síntomas algo diferentes.
Muchas veces no llega a presentarse fiebre y ra­ ramente se pone rígido el cuello. Sin embargo, la membrana que cubre las fontanelas (partes blan­ das del cráneo del recién nacido que todavía no se han osificado) se distiende y vuelve tirante.
Si parece que hay síntomas de meningitis en un niño, se avisará inmediatamente al médico.
El niño afecto de meningitis debe ser hospitali­ zado para ser examinado detenidamente y recibir los cuidados apropiados. El tratamiento con an­ tibióticos es imprescindible para evitar compli­ caciones serias e incluso la muerte.

Menstruación

Todos los padres desean que sus hijas crezcan y disfruten de su femini­dad. Por lo tanto, las niñas deben aceptar la menstruación como una parte de su vida normal y como un fenómeno esencial para el proceso de la reproducción.
Desgraciadamente existen muchas niñas que temen los ciclos menstruales y se sienten tras­ tornadas emocionalmente cuando se inicia este proceso cíclico. Han oído hablar muchas veces (a sus madres o amigas) de la menstruación como de una indisposición o una maldición. Se les ha dicho que es dolorosa, que se sentirán débiles o que no podrán efectuar ejercicios, bai­ lar, nadar, bañarse, ni lavarse el pelo.
A los 8 años (o incluso antes si la niña formu la preguntas) es el momento ideal para empe­ zarle a hablar de la menstruación. Se le debe presentar como un fenómeno maravilloso, me­ diante el cual se convertirá en un ser apto para la maternidad. La explicación no es difícil.
Debe empezarse por describirle los ovarios que están junto al útero (hay dos ovarios, uno a cada lado del útero o matriz) y encima de la vagina. Los ovarios producen óvulos, capaces de transformarse en un niño si son fecundados por los espermatozoides. La matriz o útero es un lugar especial del cuerpo de la madre donde el niño crece hasta que se halla preparado para nacer. Es un órgano en forma de pera colocado en el centro del cuerpo de la mujer. La vagina es el conducto a través del cual nace el niño; se halla en la parte inferior del útero.
Ciclo menstrual: Los ovarios de una niña que entra en la pubertad (a los 12 ó 13 años por lo general) empiezan a producir un óvulo cada mes. Este óvulo es más pequeño que la cabeza de un alfiler. Dos semanas antes de la menstruación, el óvulo pasa del ovario al útero a través de unos conductos llamados trompas de Falopio.
El útero se prepara para el caso en que el óvulo sea fecundado. Para que se forme un niño de este pequeño óvulo, es necesario que reciba alimento y éste llega al útero a trávés de la sangre de la madre. Los tejidos de la parte interior del útero se toman gruesos y esponjosos para recibir al óvulo y contribuir a su alimentación. Si el óvulo no ha sido fecundado, no necesita esta protec ción. Entonces los tejidos ceden y junto con un poco de sangre salen del cuerpo a través de la vagina. Esta descarga ocurre una vez al mes, excepto en el caso de embarazo en que los ciclos menstruales no se presentan y no aparecerán hasta un mes o algo más después del parto.
Algunas niñas asocian la sangre con las heri­ das y les asusta pensar en lo que les ocurrirá cuando se presente la menstruación. La canti­ dad de sangre varía según las personas. La can­ tidad total se aproxima generalmente a los 50 c.c., cantidad insuficiente para que puedan sentirse débiles o causarles una anemia. El cuer­po remplaza rápidamente esta pequeña pérdida de sangre.
Se debe informar a las niñas de que durante los dos primeros años es muy corriente tener un ciclo menstrual irregular. Entre los períodos pue­ den establecerse pausas de dos a tres meses.
Después, el ciclo se regularizará y la menstrua­ ción aparecerá cada 26 a 30 días, con una dura­ ción de unos cinco días.
Una vez establecido el ciclo, es bastante regular, pero en ocasiones varía, pudiendo ser la causa, el nerviosismo y la excitación. Es posible que algún mes no aparezca la menstruación, coincidiendo con un cambio en los hábitos de su vida, como por ejemplo, con un campamento de verano o un cambio de colegio, etc.

1. Aunque cada ovario contiene miles de óvulos, en cada ciclo, generalmente sólo madura uno.

2. El ovario deja en libertad al óvulo maduro. La mucosa que tapiza el útero empieza a crecer para recibir y alimentar al huevo, en caso de fecundación.

3. El óvulo pasa de las trompas de Falopio al útero. Si la fecundación ocurre, tiene lugar en las trompas de Falopio.
4. Si el óvulo no ha sido fecundado, la mucosa que recubre la pared interior del útero no tiene ya objeto y entonces se destruye y es expulsada.


Cuidados durante la menstruación: Du­rante la menstruación, algunas niñas usan paños de gasa absorbente, llamados apósitos, que se su­ jetan por medio de un cinturón estrecho y elásti­ co, llamado cinturón higiénico. Otras usan tampo- nes, cilindros pequeños de material absorbente, que se introducen en la vagina.
Las niñas suelen preocuparse por los olores inofensivos de la menstruación. Estos olores no proceden de las descargas de sangre, sino de la sangre que se seca, una vez ha salido al exterior.
El cambio frecuente de los apósitos y lampones produce una sensación de bienestar y alivia las preocupaciones por la higiene personal.
Una de las preguntas que las niñas plantean es la de si la menstruación es dolorosa. Se les debe informar que no siempre va acompañada de dolores y molestias. A veces se presentan es­ pasmos dolorosos, pero generalmente sólo ocu­ rren el primer día. Algunas veces los espasmos son causados por la actividad negativa de la niña hacia la menstruación, o tienen orígenes psíquicos, pero en todos los casos pueden ali­ viarse con medicación, botellas de agua caliente, una esterilla eléctrica y bebidas calientes. Si los dolores son muy intensos, es mejor consultar al médico. La menstruación muchas veces va acom­ pañada de una sensación de pesadez, dolor de espalda, senos turgentes y un ligero aumento del peso corporal.
Corrientemente la niña puede continuar sus actividades normales durante los ciclos mens­ truales, pudiendo bailar, patinar, esquiar, lavarse el pelo e incluso ducharse. Si usa lampones pue­ de bañarse cuando lo desee.
Lo que hay que explicar a los niños sobre
la menstruación: Los niños también formulan preguntas sobre la menstruación. “¿Menstrúan los chicos?” “¿La menstruación es dolorosa?”.
Son preguntas que deberían ser contestadas sin­ ceramente. Se les explicará que la menstruación es un simple proceso de liberación del material que estaba preparado para alimentar a un niño.
Como los niños no pueden engendrar hijos den­ tro de su propio cuerpo, no tienen la menstrua­ ción. También se les informará de que normal­ mente no duele y que aunque algunas niñas se sienten incómodas y molestas, continúan asis­ tiendo a sus clases, trabajo y obligaciones varias.
Se les asegurará que sangrar durante la mens­ truación no es lo mismo que sangrar a causa de una herida.

Miopía

Es un defecto de la visión. El niño corto de vista ve los objetos cercanos

Si un niño es corto de vista, su mundo puede ofrecer el aspecto de esta fotografía: los objetos cercanos enfocados y los lejanos borrosos.
Cuando el niño miope lleva gafas correctoras, enfoca los objetos lejanos.

bastante bien y los distantes, borrosos. La razón es que los ojos son más largos que los normales y en­ focan los objetos por delante de la retina. La miopía se desarrolla en la infancia y la adolescencia, pero raramente se halla presente al nacer. El niño corto de vista se acerca mucho a los objetos para verlos bien, aunque a veces ocurre lo contrario en el defecto inverso, la hi- permetropía. Los niños miopes a veces mantie­ nen los ojos semicerrados, dejando un pequeño resquicio que les facilita la visión. Si parece que un niño tiene este defecto, se consultará a un oculis­ ta, quien quizás indique que lleve gafas. Durante los primeros años es aconsejable observarle cui­ dadosamente cada seis meses y más tarde una vez al año. Cuando los padres de un niño son cortos de vista, deberían hacer examinar a su hijo antes de entrar en la escuela, ya que en la miopía existe una tendencia familiar.

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