Labio leporino, Laringitis, Laxantes, Leucemia, Lombriz intestinal, Lunares

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Labios con ampollas

véase Ampolla

Labio leporino

El labio leporino es una fisura en el labio superior, de tipo congénito.
La cirugía plástica es la mejor solución para la corrección del labio leporino.

Es una fisura del labio superior, de tipo congénito (presente al nacer) y que puede consistir solamente en una pequeña fisura o por el contrario, aparecer una a cada lado de la nariz. El labio leporino puede presen­ tarse solo, en combinación con la fisura palatina o anormalidades de los dientes, como falta, exceso o deformidad de los mismos.
No se conoce la causa de esta afección. Puede ser hereditaria, pero generalmente se forma en el curso del embarazo, al afectarse la formación normal de los labios.
Si no existen otras anormalidades, el labio leporino se trata por medio de la cirugía estética, practicada cuando el niño tiene unas cuantas semanas de edad. En los casos bilaterales es más difícil, precisándose a veces varias intervencio­ nes, pero también puede corregirse.
Si el labio leporino va asociado a otras anor­ malidades como es la fisura palatina, deben tra­ tarse ambas a la vez.
Véase también Fisura palatina; Herencia

Laringitis

Es una inflamación de la laringe (órgano del cuello que contiene las cuerdas voca­ les). El recién nacido con laringitis puede estar ronco o no estarlo, pero en el niño algo mayor, siempre existe una ronquera.
Son muchas las causas de la laringitis. La más corriente en todas las edades es una infección intensa del árbol respiratorio, infección causada casi siempre por un virus.
Se debe vigilar atentamente al niño durante estos períodos. Si la laringe se hincha, la respi­ ración puede hacerse difícil porque se cierran los conductos respiratorios. En los casos graves en extremo, el médico se verá obligado a practicar una abertura en la tráquea (parte inferior de la laringe) con el fin de conseguir que el niño pueda respirar.
Gritar y hablar demasiado origina también una laringitis. Este tipo responde rápidamente a una cura de reposo.
Si parece que un niño tiene laringitis, se lla­ mará inmediatamente al médico. El tratamiento depende de la causa que la origina. Si el niño presenta ronquera muy a menudo, el médico puede recomendarle que visite a un otorrinola- ringólogo.
Véase también Difteria; Humidificación; Virus

Laxantes

El laxante es una medicación que provoca el movimiento de los intestinos.
El aceite mineral, el aceite de ricino y el sulfato de magnesia son los laxantes más corrientes.
No se deben administrar laxantes a los niños, a menos que lo prescriba el médico, aun cuando se quejen de dolores abdominales.
Muchos padres se preocupan innecesariamen­ te por la regularidad en la defecación de sus hijos. No hay razón para alarmarse aunque el niño deje de evacuar algún día. Algunos llegan a evacuar sólo cada dos o tres días; si los excre­ mentos son suaves y normales, no es motivo de preocupación. Las deposiciones duras y secas indican estreñimiento. Normalmente serán más blandas después de un cambio en la dieta del niño, como puede ser el de endulzar de forma di­ ferente la comida, aumentar la cantidad de fruta o verdura o disminuir la cantidad de leche.
Si se recurre a los laxantes repetidamente, puede ocurrir que se interfiera el movimiento normal del intestino. Por esta razón no es reco­ mendable el uso de los mismos a menos que el niño plantee algún problema intestinal de carác­ter especial. En este caso, con toda probabilidad, el médico recomendará un determinado laxante.

Leucemia

Es una enfermedad que se ca­ racteriza por la multiplicación desordenada e incontrolable de los glóbulos blancos de la san­ gre. La leucemia es mortal en la mayoría de los casos. Los científicos no saben la causa que la origina. Tampoco hay nada que demuestre que esta enfermedad es contagiosa.
La leucemia puede aparecer en cualquier edad, pero es más corriente entre los niños de 2 a 5 años. Los primeros síntomas consisten en anemia, cansancio, falta de apetito, agrandamiento de los ganglios linfáticos y temperaturas bajas inexplicables y prolongadas. Los médicos diagnostican la leucemia examinando una mues­ tra de medula ósea.
La mayoría de los niños que contraen leuce­ mia responden al tratamiento medicinal que se les administra y aproximadamente el 90 % pre­ sentan uno o más períodos de mejoría temporal.
Durante estos períodos, el niño parece sano y actúa con normalidad en todos los aspectos. Sin embargo, los síntomas vuelven a presentarse re­ pentinamente. Los períodos de mejoría temporal son cada vez más cortos, porque la medicación empleada se toma cada vez menos efectiva e incapaz de controlar el crecimiento anormal de los glóbulos blancos. Finalmente, las células que crecen anormalmente se inmunizan contra los medicamentos y se multiplican velozmente, pre­ dominando sobre las normales en la medula ósea.
También invaden órganos vitales como el cere­ bro y los riñones. El niño ya no puede luchar contra las infecciones y no puede controlar la coagulación de la sangre, cuando tiene alguna hemorragia.
Con medicamentos, transfusiones de sangre y antibióticos, el promedio de supervivencia es de dos años, aunque algunos niños viven más tiem­po y pasan parte de él disfrutando de una apa­ rente buena salud.
A los niños leucémicos se les debería permitir que vivieran lo más normalmente posible y ser tratados como antes de que se descubriera la enfermedad. Los mimos excesivos les confundi­ rán y convertirán en seres difíciles de tratar.
Investigadores de todo el mundo están tra­ tando de descubrir las causas de la leucemia.
También intentan elaborar nuevos medicamen­ tos que prolonguen las mejorías temporales o consigan su curación total.

Lombriz intestinal

Es un parásito es­trecho y blanco que vive en los intestinos. Mide 1/4 de cm, aproximadamente. Puede descubrirse en las deposiciones del niño y saliendo del ano o de la vagina.
A los niños que tienen lombrices les pica el ano con tal intensidad que muchas veces, al ras­ carse, se lo irritan todavía más. El picor empeora durante la noche. Las lombrices pueden ser cau­ sa de flujo vaginal en las niñas.
La lombriz adulta sale del ano o vagina para poner sus huevos. Estos pueden caer en las sá­ banas o la ropa del niño, de donde quizás los recogerá con las uñas.
En algunas ocasiones, los huevos de lombriz flotan en el aire porque son muy ligeros y existe el peligro de que otras personas los inhalen o se contagien tocando las manos, las ropas o la cama del niño. Si ingiere los huevos, éstos avanzan con extremada rapidez hasta alcanzar el intestino y se transforman en lombrices adultas.
Las lombrices son inofensivas a menos que sean muy numerosas. Se eliminan con medica­ mentos apropiados.

Lunares

O pecas se encuentran ordinaria­ mente en los adolescentes y niños algo

Un lunar corriente, de color castaño y con algunos pelos, como el que se observa en la figura, es inofensivo.

mayores y tienen colores intensos debido a las grandes cantidades de pigmento que se acumula en las células. Pueden ser negros, castaños, grises, color púrpura o negro azulados. Algunos, especialmen­ te los grandes, tienen pelos. En ocasiones son señales o manchas pequeñas, pero otras cubren grandes zonas de piel.
Usualmente no son perjudiciales y no cambian de apariencia a través de los años. En algunos casos raros, sin embargo, pueden empezar a cre­ cer y transformarse en cancerosos. Si un lunar crece, cambia de color, sangra fácilmente o duele, se consultará al médico. Se le dirá al niño que no debe tocarse el lunar, porque la irritación es a veces causa de que empiece a crecer y si se halla en un lugar donde no es posible evitar la irrita­ ción (debajo del cinturón, las palmas de las ma­ nos y de los pies o los órganos genitales) será conveniente extirparlo. Ordinariamente el médi­ co usa anestesia local y se limita a extirpar el lunar y una pequeña parte de la piel que lo rodea, a menos de que existan indicios de que se trata
de un tumor maligno, caso en el cual la extirpa­ ción será mucho más amplia e irá seguida de la de los ganglios linfáticos.
Véase también Marcas de nacimiento

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