Nariz, Náuseas, Nefritis, Nutrición

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Nariz, objetos introducidos en la.

A veces, por accidente, o simplemente para ver lo que pasa, el niño se introduce objetos en la nariz. Si sangra o si no se puede ver el objeto en cuestión, se llamará al médico inmediatamen­ te, quien se lo quitará con facilidad, si el niño no lo ha expulsado estornudando o sonándose. Se invitará al niño a sonarse, sólo en el caso de te­ ner la seguridad de que no hará todo lo contrario.
Si el objeto es blando, se puede extraer con unas pinzas. Esto sólo se hará en el caso de que pueda verse y procurando no dañar las fosas na­ sales. Mientras se efectúa la extracción, se le re­ comendará que no mueva la nariz.
Los objetos planos y duros, no deben tocarse ni intentar sacarlos, ya que es posible empujar­ los hacia la garganta y provocar un colapso. Se avisará inmediatamente al médico, y él realizará la operación.

Náuseas

Es una acción refleja de la parte posterior de la garganta, que algunas veces pro­ duce vómitos. Si el lactante tiene arcadas, es un signo de que no puede tragar lo que tiene en la boca. Algunos niños un poco mayores lo hacen sólo para llamar la atención.
Hay lactantes que lo hacen muy a menudo y terminan por sacar lo que tomaron. El polvo algo extraño en la garganta o una tetina introdu­ cida demasiado adentro, puede provocar arcadas.
Algunos niños lo hacen cuando se les intenta dar el biberón, lo que quiere decir que lo rehúsan.
Al dar por primera vez un alimento sólido al niño, es posible que tenga arcadas, puesto que dicho alimento tiene una consistencia a la que no está acostumbrado y le es difícil tragarlo. Para evitarlo, se hará más fluido y se le administrará en pequeñas cantidades.
Las náuseas son una protección importante contra la entrada de sólidos a la laringe y a las vías respiratorias.

Nefritis

Es una enfermedad que afecta a los riñones. Muy a menudo es precedida por una in­ fección causada por estreptococos, generalmente una infección de garganta. Ordinariamente no afecta a niños menores de tres años. La nefritis puede ser crónica (lenta en desarrollarse, de larga duración e incurable) o aguda (rápida en desarro­ llarse, de corta duración y de curación fácil). La nefritis aguda varía en gravedad, pero el aspecto exterior de la persona es casi siempre excelente y suele comenzar de una a tres semanas después de haber contraído la infección estreptocócica.
La orina del niño contiene sangre de un color oscuro, semejante al de la coca-cola. A veces se siente cansado, tiene fiebre, dolor de cabeza y los párpados hinchados.
Debe llamarse al médico si se observan estos síntomas. Probablemente le recetará antibióticos para la infección de estreptococos, además de recomendarle que guarde cama. El restableci­ miento completo requiere un mínimo de úna o dos semanas.
Véase también Trastornos urinarios

Niño azul

véase Cianosis

Nutrición.

Los elementos nutricios de los alimentos pueden dividirse en varios grupos: proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. El agua a veces se considera tam­ bién como un elemento nutritivo.

Grupos básicos de alimentación

Siete grupos básicosCuatro grupos básicos
Grupo 1Carnes, volatería, pescado, huevos, legumbres, fruta secaGrupo de carnes.Carne, pescado, volatería, huevos, queso, legumbres y fruta seca
Grupo 2Hortalizas frescas y secasHortalizas y fruta
Grupo 3Cítricos, coles crudas, lechuga verde y tomatesPan y cereales
Grupo 4 Grupo 5 Grupo 6 Grupo 7Hortalizas varias con patatas y frutas no cítricas Pan, cereales y harina Mantequilla y margarina Leche y productos lácteosProductos lácteos
Los especialistas recomiendan que los niños beban un mínimo de 3 vasos de leche al día.
Un adolescente necesita 4 vasos que se pueden sustituir por productos lácteos.
Con el sistema de agrupar la alimentación en siete grupos, se sugiere que el niño tome cada día una cierta cantidad de los alimentos que están en los restantes seis grupos. Con el sistema de los cuatro grupos, se aconseja que del grupo “hortalizas y fruta” y del grupo “pan-cereales” se tomen cuatro alimentos como mínimo. Del grupo “carnes” bastan solamente dos.

Proteínas: Las proteínas son necesarias para el crecimiento y reproducción de las células.
Contribuyen a la formación de la sangre y de los anticuerpos necesarios para luchar contra las in­ fecciones. También son generadoras de energía.
Las proteínas de los alimentos son transforma­ das en aminoácidos por el aparato digestivo.
Luego, las células del organismo se sirven de los aminoácidos para construir proteínas nuevas y distintas.
Existen diez aminoácidos esenciales. El cuer­ po puede crear otros aminoácidos si los posee, pero no es capaz de fabricar estos diez. Algunos alimentos llamados completos en proteínas, po­ seen estos diez aminoácidos básicos. Entre ellos se halla la carne, la volatería, el pescado, el queso y los huevos. Hay otros alimentos que contienen parte de los aminoácidos esenciales; son llama­ dos incompletos en proteínas e incluyen los ce­ reales, las judías secas, los garbanzos y las nueces.
Hidratos de carbono: Las féculas y el azú­car son dos hidratos de carbono generadores de energía. Las primeras se encuentran en los ce­ reales, el pan, el arroz, los macarrones, los espa- ghetti, la pasta de sopa, las patatas y el trigo y el segundo se halla en la fruta, el almíbar, la miel, la mermelada, la gelatina, los jarabes y la leche.
Otro hidrato de carbono muy importante es la celulosa, la cual no se digiere pero sirve de laxan­ te. La celulosa estimula las contracciones de la
pared intestinal y ayuda a eliminar los desper­ dicios del cuerpo. Las hojas de las verduras y la piel y pulpa de la frutq son una fuente inmejora­ ble de celulosa laxante.
Si el niño no toma los suficientes hidratos de carbono digeribles, su cuerpo eliminará las pro­ teínas para utilizarlas como fuente de energía.
Necesita hidratos de carbono para reservar las proteínas como medio generador de los elemen­ tos imprescindibles que cimentarán el cuerpo día a día. Los especialistas en alimentación reco­ miendan que el niño satisfaga sus necesidades en hidratos de carbono, principalmente por me­ dio del pan, los cereales, la fruta, las verduras frescas, la leche y las patatas. Si consume dema- sidados hidratos de carbono en forma de dulces, sus reservas de vitaminas, minerales y proteínas (procedentes de las verduras y la fruta) dismi­ nuirán. Una dieta demasiado abundante en azú­ car refinado, como el azúcar cande, puede preci­ pitar la caída de los dientes. El exceso de hidra­ tos de carbono se convierte en grasa y se almacena en cuerpo. Si toma más féculas y dulces de los que consume diariamente puede engordar en demasía.
Grasas: Las grasas son una fuente muy con­ centrada de energía. Duplican la cantidad de energía proporcionada por los hidratos de carbo­ no y las proteínas, pero se digieren más lenta­ mente y no la generan con rapidez. Las grasas contienen vitamina A y D. Los alimentos ricos en grasa son: la nata, la mantequilla, la margari­ na, la yema de huevo, la grasa de la carne, los aceites, la manteca de cacao, las nueces y el chocolate.
La grasa que no se quema es almacenada en el cuerpo, cumpliendo la misión de proteger y rodear órganos vitales tales como el globo del ojo, los riñones, el hígado y las articulaciones.
Debajo de la piel hay una capa de grasa que pro­ tege del calor extremo. Si el niño toma demasia­ das grasas, el organismo no las elimina y enton­ ces sufre un aumento excesivo de peso.
Las grasas se dividen en dos tipos: saturadas y no saturadas. Las primeras son sólidas a la temperatura ambiente y las no saturadas, líqui­ das a esta temperatura. Algunos médicos creen que es mejor reducir la cantidad de grasas satu­ radas de la dieta del niño porque piensan que pueden elevar el nivel de colesterol, compuesto químico graso del plasma sanguíneo, del que una cantidad elevada es capaz de producir enferme­ dades del corazón.
Los alimentos que incluyen grasas saturadas son: el chocolate, el buey graso, los productos lácteos grasosos, los embutidos y el cerdo. El hígado, la mayoría de las margarinas, la volate­ ría y la ternera no tienen tantas grasas satura­ das. En el segundo grupo se incluye el aceite de maíz, el pescado, la mahonesa y las margarinas especiales. Los alimentos fritos están empapados del aceite en que se frieron. •Minerales: el cuerpo requiere varios minera­ les: calcio, hierro y yodo.
El calcio contribuye a la formación de los huesos y los dientes, a la coagulación de la san­ gre y a regular la función de los demás minerales.
El calcio se encuentra en la leche, el queso, los helados, los mariscos, las sardinas de lata, las yemas de huevo, la glicina y las verduras frescas.
El hierro se combina con las proteínas para producir la hemoglobina, pigmento rojo de la sangre que tiene la función de transportar el oxí­ geno a las células. Fuentes inmejorables de este mineral son las carnes magras, la yema de huevo, las judías secas, los garbanzos, las verduras de
hojas verdes, las ciruelas, las pasas, los albari- coques secos, el hígado, el corazón, los riñones, las salchichas de hígado, los mariscos, el pan enriquecido, el pan integral, los cereales y los productos derivados de los cereales.
El yodo regula las energías del cuerpo. Los alimentos procedentes del mar y la sal mineral contienen yodo.
Vitaminas: Las vitaminas son esenciales para el crecimiento normal del cuerpo y para prevenir enfermedades. Algunas, como las vitaminas A y D se almacenan en el cuerpo. Otras tienen que ser suministradas constantemente porque el or­ ganismo no cesa de eliminarlas.
Las vitaminas se dividen en dos clases. Las liposolubles, llamadas así porque se disuelven en las grasas y son la A y D (y otras clases) y las hidrosolubles, que se disuelven en el agua y entre las que se hallan los compuestos vitamínicos C-B. Hay información más detallada en el apar­ tado dedicado a Vitaminas.
Agua: El agua transporta los elementos nu­tritivos a las células y elimina de ellas productos de desecho. También contribuye a crear tejidos y a regular la temperatura del cuerpo. El agua se obtiene de los líquidos y de los alimentos ricos en este líquido.
Elementos nutritivos y dietas: Una dietabien equilibrada provee al cuerpo en cantidad su­ ficiente de todos los elementos nutritivos. Si el niño no come cada día las cantidades exactas que ha indicado el médico, no hay por qué preo­ cuparse. Sin embargo, si durante una semana come mucho más o mucho menos de lo que se le prepara, se debe intentar determinar las causas de este exceso o defecto. Un examen físico dete­ nido revelará el estado de nutrición del niño.
Cómo conservar los elementos nutritivos de los alimentos: Es imprescindible almacenar y preparar los alimentos de la manera que con­ serven mejor sus elementos nutritivos.

  • Guárdese la carne, el pescado y la volatería en la nevera o el congelador, envueltos en un papel de cera o aluminio.
  • No descongelar los alimentos hasta que vayan a usarse y entonces cocinarlos en seguida. Los alimentos congelados pierden las vitaminas cuando se descongelan y vuelven a congelar.
  • Lavar las hojas de la verdura y envolverlas en un plástico, antes de meterlas en la nevera.
  • Cocer las verduras durante muy poco tiempo y con la menor cantidad de agua posible a fin de conservar sus propiedades alimenticias.

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