Tartamudeo, Testículos, Tétanos, Tics, Tiñas, Tos, Tragarse objetos, Trastornos urinarios, Traumatismos craneales, Tuberculosis

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Tartamudeo

Es una interrupción en la fluidez del lenguaje causada por la repetición de ciertos sonidos, prolongación de otros y titubeos al hablar. El niño que hablando tartamudea, puede evitarlo cuando canta, repite una lección de memoria o actúa en una representación. Se da un caso entre 125 niños y es mucho más corriente en los niños que en las niñas, pero no se sabe el porqué.

Tartamudeo pasajero: Entre los 2 y 5 años, la mayoría de los niños pasan por un período de tartamudez temporal. Normalmente desaparecerá al cabo de seis meses o un año.

Los padres que no se dan cuenta de que este tartamudeo es completamente normal, pueden hacer creer al niño que realmente tiene un defecto serio. Demuestran su preocupación en la expresión de su cara, completando lo que el niño iba a decir y diciéndole constantemente: “empieza otra vez” o “no hables tan deprisa”. Lo mejor es no decirle nada, ni hacerle repetir las frases y aceptar este tartamudeo como una fase normal de su desarrollo.
Si persiste o empeora, se expondrá el caso al médico, quien tal vez halle causas de tipo emocional y pueda ayudar a resolverlas.

Tartamudeo permanente. Empieza cuando el niño se da cuenta de sus dificultades oratorias e intenta evitarlas. Al esforzarse en pronunciar las palabras sin titubeo, los músculos se mueven con mayor rigidez y tartamudea sin poder evitarlo. Entonces se enoja, patalea, sacude la cabeza y efectúa toda clase de maniobras de este tipo, intentando pronunciar bien las palabras. A veces estos movimientos demostrarán la dificultad que tiene en pronunciar una palabra determinada. Otras veces evitará ciertos vocablos, no contestará a su interlocutor, ni cuando suene el teléfono. Para corregir este defecto, es necesario la asistencia a una clínica especializada. No se sabe nada sobre el origen del tartamudeo; por lo tanto no existe ningún tratamiento específico.

Termómetro

véase Fiebre

Testículos no descendidos

Normalmente los testículos del niño descienden del abdomen hasta el escroto (la bolsa de piel que cuelga debajo del pene) poco antes del nacimiento. Sin embargo, uno o ambos testículos pueden quedar retenidos en el abdomen, después del parto, particularmente si se trata de un niño prematuro. En la mayoría de estos casos descienden poco después del nacimiento; sin embargo, si el niño ya ha cumplido dos años y los testículos todavía no han descendido, se consultará al médico.

Muchos niños tienen los testículos especialmente sensibles y ascienden cuando sienten frío o alguien les toca los muslos o el escroto. Este no es un caso de testículos no descendidos, sino que se trata de testículos con sensibilidad anormal y es mucho más corriente que los verdaderos testículos no descendidos.

El médico puede necesitar varios exámenes para determinar si se trata de uno u otro caso. Cabe que los padres lo averigüen cuando el niño está sentado en un barreño de agua caliente. Si los testículos llegan alguna vez al escroto o el médico puede hacerlos descender, no es un verdadero caso de testículos no descendidos y no necesita ningún tratamiento. El testículo descenderá normalmente antes de la adolescencia.

Para corregir los testículos no descendidos, se recurre a la cirugía y a los tratamientos hormonales. Los cirujanos consideran que la edad más conveniente es de los 7 a los 10 años. Algunos médicos recomiendan el tratamiento hormonal para lograr su descenso sin ninguna intervención quirúrgica. Si de todas formas ésta es necesaria, los padres y el médico deberían explicar al niño la razón de la operación, asegurándole que después será completamente normal.

El niño que sólo tiene falta de descenso de uno de los testículos se desarrolla normalmente en cuanto a la fertilidad y características sexuales secundarias tales como el vello y el tono de la voz. Sin embargo, es necesario que se normalice el otro testículo para que no se sienta diferente.
Si no ha descendido al escroto ninguno de los dos testículos y no se recurre a una operación para normalizar su posición, los testículos se atrofian o marchitan y el niño es estéril.
Véase también Cólicos; Dolor de estómago; Enfermedades contagiosas; Mareo; Vómitos

Tétanos

Es una enfermedad que afecta el cerebro y los nervios. Un niño que ha contraído el tétanos tiene convulsiones, sus músculos adquieren rigidez y presenta espasmos en las mandíbulas, que le impiden abrir la boca. Los espasmos también pueden producirse en otros músculos. Si se sospecha que un niño ha contraído el tétanos, se avisará inmediatamente al médico.
El tétanos es originado por una bacteria que produce un veneno poderoso.

Como sea que el bacilo no puede crecer si se halla expuesto al oxígeno, se instala en tejidos profundos, a los que éste no llega. Con frecuencia el tétanos se desarrolla a causa de una herida producida por un pinchazo o en niños con grandes destrucciones de tejidos orgánicos.

El bacilo del tétanos vive en los intestinos de los animales domésticos e infecta el suelo que ha estado en contacto con sus deposiciones. El niño puede pisarlos y contagiarse con el bacilo, que no actuará hasta que logre introducirse en los tejidos del organismo, generalmente por medio de una herida producida por un pinchazo. Por esta razón, si un niño se pincha y tiene un corte que no sangra, se consultará inmediatamente al médico. Entretanto se limpiará la herida con un oxidante, como por ejemplo, el agua oxigenada y se cubrirá con gasa estéril.

La mejor protección contra el tétanos es el to- xoide tetánico, un tipo de vacuna. Generalmente, a los lactantes se les inocula junto con la de la tos ferina y difteria en una sola inyección llamada trivalente.

La inoculación se inicia cuando el niño tiene 2 ó 3 meses. Luego se repite la dosis a los 3 ó 4 meses y finalmente a los 4 ó 5 meses. Algunos médicos consideran necesario empezar la inmunización antes, cuando el niño tiene sólo un mes, repetir la dosis a los 2 ó 3 meses y finalmente a los 3 ó 4 meses. Las dosis de recuerdo se inoculan cuando el niño tiene de 15 a 18 meses, a los 3 años, a los 6 años y a los 12 años. A partir de entonces, las dosis de recuerdo sólo serán necesarias cada 6 ó 7 años.

El toxoide tetánico es efectivo en la prevención del tétanos en la proporción de casi el cien por cien. Para tratar el tétanos una vez se ha contraído, la antitoxina tetánica es muy eficiente. Se usa en los casos de heridas en personas que no estaban inmunizadas.
Véase también Cortes y arañazos; Inmunización; Inyecciones; Mordeduras y picaduras

Tic nervioso

Es un espasmo incontrolable de ciertos músculos. El niño que tiene un tic puede parpadear repentinamente, encoger los hombros sin cesar, toser o resoplar. Las mejillas a veces se le crispan en una contracción nerviosa, sacude el cuello de un lado para otro y en algunos casos llega a sacudir el cuerpo entero. Los tics se presentan con más frecuencia y son más fáciles de advertir cuando el niño se halla en tensión o trastornado emocionalmente, que cuando su sistema nervioso no está excitado.

Puede ser bastante difícil averiguar las causas de un tic nervioso, ya que pueden ser psicológicas aunque no lo parezcan y por lo tanto las pruebas psicológicas y la consulta a un psiquiatra son a menudo muy útiles.
Si un niño tiene un tic nervioso, se consultará al médico, pero nunca se intentará detener sus movimientos por la fuerza. El niño no controla a voluntad los músculos que le causan los espasmos nerviosos y las presiones tienden a empeorar el tic.
Véase también Baile de San Vito

Tiñas

Son unas enfermedades contagiosas causadas por hongos, que a veces producen comezón. En el cuerpo, se presentan en forma de pequeñas manchas redondas. Al crecer, el centro queda libre y la erupción parece un círculo. En la cabeza se caracteriza por manchas rojas y escamosas donde los cabellos caen rompiéndose cerca de la raíz. Cuando la infección se localiza entre los dedos de los pies (pie de atleta) la piel se resquebraja y escuece. En la planta y los bordes del pie, la piel presenta un aspecto escamoso y ulcerado. Si se cree que éste es el caso del niño, se avisará al médico que le recetará medicamentos adecuados para combatir este hongo.

Se propaga por contacto con las personas, perros, gatos, cepillos, peines y muebles infestados. Se debe procurar que el niño no se rasque la zona afecta porque podría extenderse a otras regiones del cuerpo.

Las manchas pequeñas y rojizas en forma de círculo son características de las tiñas.

El pie de atleta produce picores y piel resquebrajada entre los dedos de los pies.

Torniquete

véase Hemorragias; Mordeduras y picaduras

Tos

Indica generalmente que algo se halla irritando las vías respiratorias, y que el organismo trata de liberarse de ello. Algunas de las causas más frecuentes son:

■ Infecciones respiratorias como la bronquitis, el resfriado común, el crup, la neumonía, la sinusitis y la tos ferina.
■ Alergias como el asma y la fiebre del heno.
■ El paso hacia la tráquea o los pulmones de pequeños objetos o partículas alimenticias.
■ El paso accidental a la tráquea o pulmones de sustancias químicas.
Una tos crónica puede ser producida por la tuberculosis o la fibrosis quística del páncreas. Hay ocasiones en las que el niño tose para llamar la atención.

La manera de tratar la tos depende principalmente de las causas que la hayan provocado y para determinarlas, el médico probablemente aconsejará una radiografía del tórax y unas pruebas de alergia.

En general, la tos sirve para movilizar sustancias o elementos irritantes que puedan atascarse en las vías respiratorias, por lo que no se debe tratar de reprimirla. Si causa fatiga al niño o interfiere su sueño, el médico le recetará algún antitusígeno, pero nunca se le dará sin antes consultarlo con él.

El médico puede seguir los siguientes pasos para aliviar la tos del niño:
■ En caso de infección respiratoria le puede recetar antibióticos, así como el aumento de la humedad de su habitación, ya que el aire húmedo facilita la respiración.
■ Si se trata de alergia nasal, le puede recetar algún medicamento antihistamínico, para prevenir o aliviar las reacciones alérgicas.
■ Si ha penetrado algún objeto en la tráquea o los pulmones, quizás sea preciso extraerlo quirúrgicamente.
Véase también Asma; Bronquitis; Crup; Fibrosis quística; Fiebre del heno; Humidificación; Tos ferina; Tuberculosis

Tos ferina

Es una enfermedad contagiosa originada por una bacteria. Empieza como un resfriada corriente: mucosidades, poca fiebre y tos seca. Al cabo de unos días el niño tiene fuertes ataques de tos, que empeoran por la noche y que terminan con un estertor (como si retuviera el aliento) pudiendo causarle vómitos.

Si se advierte uno de estos síntomas en un niño, así como si ha estado expuesto al contagio y no está vacunado, se avisará inmediatamente al médico.

La tos ferina se difunde por los estornudos. Así cuando el niño afectado estornude, se procurará que se cubra la nariz y la boca con un pañuelo de papel, que luego se quemará en un lugar seguro.

La enfermedad se contagia durante los siete primeros días después de contraerse y dura hasta tres semanas después de declararse. Si el niño ha estado expuesto al contagio y no ha sido vacunado, el médico recomendará probablemente su aislamiento durante 14 días. Una vez transcurrida la enfermedad, queda inmunizado.

La vacuna de la tos ferina suele administrarse conjuntamente con la de la difteria y el tétanos, en una sola inyección llamada trivalente. La primera dosis suele darse a los 2 ó 3 meses; sin embargo algunos médicos recomiendan que se empiece la inmunización cuando el lactante tiene un mes y que se repitan las dosis a los 3 ó 4 meses y, finalmente, a los 4 ó 5 meses. Luego existen las dosis de recuerdo que se inoculan de a los 15 a los 18 meses y luego a los 3 años.

Todos los niños deberían ser vacunados contra esta enfermedad, puede ser mortal a cualquier edad, pero el promedio de muertos es mucho más elevado en los niños menores de un año que no han sido vacunados. La vacuna es tan corriente y está tan extendida que la enfermedad casi no existe actualmente, pero en potencia aún es muy peligrosa para un niño que no esté inmunizado.
Véase también Difteria; Enfermedades contagiosas; Inmunización; Inyecciones

Tragarse objetos

Los niños tienen una tendencia natural a introducirse cosas en la boca.

Obviamente esta tendencia es peligrosa porque el niño puede tragarse un objeto extraño o perjudicial. Si se traga un objeto incomestible, no debe perderse la calma, porque podría asustarse j^dado que cualquier objeto incomestible puede resultar peligroso si se traga, se avisará al médico. Si el objeto es agudo (una tachuela, una aguja, un imperdible abierto, etc.), el médico querrá observarlo a través de la pantalla de rayos X para determinar si es necesaria una operación a fin de extraerlo.
Los objetos pequeños y planos, tales como

Si el niño se traga un objeto de hierro o acero, el médico puede hacerle ingerir un pequeño imán atado a un cordel.
Usando un aparato de Rayos X podrá maniobrar el imán hasta que logre atraer el objeto y entonces lo hará deslizarse hasta extraerlo.

huesos de fruta, monedas, habichuelas crudas y botones, pasarán a través del aparato digestivo sin dañarlo y al cabo de unos pocos días serán expulsados con las deposiciones. No se le darán laxantes que no servirían de nada y podrían ser perjudiciales; en cambio se le darán alimentos feculentos como pan, puré de patatas, espárragos, etc., que ayudarán al objeto extraño a pasar más fácilmente a través del tubo digestivo. Si el niño tiene dolores abdominales o vómitos, se avisará al médico inmediatamente o se le llevará a un hospital.

Se debe proteger al niño apartándolo de los objetos pequeños; por ejemplo, la caja de los botones debe estar en un lugar seguro y alejado de su vista. Un collar puede ser muy peligroso si se rompe y se esparcen las cuentas.
Cuando se le cambien los pañales, la madre debe tener cuidado siempre en cerrar inmediatamente los imperdibles, a medida que los vaya sacando del pañal. Un imperdible cerrado tiene posibilidades de atravesar el tubo digestivo sin dañarlo, mientras que si está abierto, es mucho más difícil.

No se le darán juguetes con partes pequeñas que se puedan desprender fácilmente, como por ejemplo, muñecos con ojos de cristal, botones o cascabeles. Tampoco se le darán objetos que se puedan romper en fragmentos lo suficientemente pequeños como para que pueda tragárselos o introducírselos en la nariz, llegando a la tráquea y pulmones.

Cuando sea lo suficientemente mayor como para comprenderlo, la madre le debe animar a que le entregue los objetos peligrosos que pueda encontrar. Acto seguido le dará las gracias y sustituirá lo que le haya entregado por un objeto que no ofrezca peligro alguno. Debe recordar también que el niño es un gran imitador y si observa que ella se introduce en la boca un imperdible abierto o su padre sostiene los clavos con los dientes, es más que probable que repita la acción a la primera oportunidad.

Trastornos urinarios

Los niños pueden desarrollar todo tipo de trastornos urinarios, incluyendo la micción demasiado frecuente, la poco frecuente, la micción de sangre y la enuresis (incontinencia de orina después de los cuatro años). Se consultará con el médico si se sospecha que el niño tiene algún problema de este tipo.

Micción demasiado frecuente: Es un trastorno muy corriente. A menudo se trata de una infección de los conductos urinarios. Frecuentemente forman parte de este trastorno, dolores y escozor al orinar. El recién nacido no puede expresar sus molestias con palabras, pero está febril, irritable y llora a menudo. El médico averiguará si existe una infección, examinando la orina.

La mayoría de las infecciones de este tipo se solucionan con antibióticos. Si no es así, puede existir una anomalía de los riñones, la vejiga o los uréteres (conductos que unen los riñones y la vejiga). En otros casos se tratará de la uretra (conducto a través del cual la orina pasa al exterior). Cuando existe una infección de los conductos urinarios, el médico puede examinarlos por medios indirectos: un pielograma (radiografía de los riñones y uréteres) o por medios directos: el cistoscopio (instrumento para examinar el interior de la vejiga). La micción demasiado frecuente es a veces un síntoma de ansiedad. Orinar a menudo y en mayor cantidad que antes puede ser un síntoma de diabetes.

Micción poco frecuente. Ocurre cuando la vejiga retiene la orina por causa de una obstrucción. A veces es un síntoma de la enfermedad mental llamada histeria. La disminución de la producción de orina es otra de las causas. Esta disminución puede ser originada por una nefritis (enfermedad de los riñones), por un envenenamiento producido por empleo de algunos medicamentos o metales, o por obstrucción de los conductos urinarios.

Sangre en la orina. Cuando se advierta sangre en la orina de un niño, se debe avisar inmediatamente al médico. Sin embargo, se debe recordar que la orina tiene a veces un tinte rojizo, como por ejemplo, cuando se han comido remolachas. Los niños sangran un poco cuando el amoniaco urinario produce una úlcera en la abertura de la uretra en el pene. La sangre tiene un color rojo brillante y aparece sólo en las primeras gotas de la micción. La nefritis, las infecciones, ciertos tipos de anemia, envenenamiento o alguna anomalía de los conductos urinarios, también pueden ser causa de que salga sangre con la orina.

Enuresis: La enuresis ocurre frecuentemente durante la noche, pero también puede presentarse durante el día. Puede tener muchas causas: un defecto del conducto urinario, una infección o trastorno emocional. O sencillamente que el niño duerma tan profundamente que la plenitud de su vejiga no sea capaz de despertarlo.
Véase también Deshidratación; Diabetes mellitus; Enuresis; Histeria; Nefritis

Traumatismos craneales

Son bastante comunes entre los niños, pero pocas veces son graves. De todas maneras, si inmediatamente o un poco después de un traumatismo craneal, el niño pierde el conocimiento, debe ser visto por un médico lo antes posible. Podría tratarse de una hemorragia del interior del cráneo.
Si el niño se dio un fuerte golpe en la cabeza, se le mantendrá quieto y se estará alerta a cualquiera de los siguientes síntomas:

■ Fuerte dolor de cabeza, que no se alivia con aspirina.
■ Vómitos persistentes. Más de una o dos veces después del golpe.
■ Dificultad en hablar.
■ Pupilas desiguales.
■ Visión doble o desvío de un ojo.
■ Debilidad de una parte del cuerpo, con inseguridad al andar, cojera o utilización preferente de un brazo o una pierna.
■ Somnolencia excesiva.
■ Convulsiones. Si aparecen, se pondrá de lado la cabeza del niño y se vigilará que no pueda ahogarse, si vomita. Se colocará un pañuelo doblado entre sus dientes para mantenerle la boca abierta y se llamará al médico lo antes posible.

Si el niño tiene alguno de estos síntomas durante las doce horas siguientes al traumatismo, se avisará inmediatamente al médico. Puede ocurrir que varios días después del trauma, se inicie un persistente dolor de cabeza, somnolencia y cambios de conducta, debido a la acumulación lenta de sangre que se coagula. Si aparece cualquiera de estos síntomas, se consultará lo antes posible con el médico.
Véase también Coma; Convulsiones; Fiebre

Trismo

véase Tétanos

Trompas de Falopio

véase Menstruación

Tuberculosis

Es una enfermedad contagiosa y grave causada por una bacteria, en forma de bastón, llamada bacilo de la tuberculosis. Generalmente se desarrolla en los pulmones, pero puede anidar en cualquier parte del cuerpo.
Hay dos tipos de tuberculosis, la que se contrae por primera vez y la que se contrae por segunda, tercera o cuarta vez.

Cuando el niño desarrolla una infección primaria (contraída por primera vez) el bacilo invasor es destruido por los glóbulos blancos o aislado por células y fibras que evitan su extensión por todo el organismo. El niño no se siente enfermo ni se advierten síntomas de la enfermedad.

La verdadera infección se presenta cuando la resistencia del cuerpo desciende a causa de una enfermedad, un régimen pobre en elementos nutritivos u otras causas. Entonces, el bacilo irrumpe en el organismo y se multiplica. Se extiende rápidamente y las defensas del organismo ya no pueden destruirlo ni aislarlo. El niño tiene fiebre, pierde peso, tiene tos y está débil. La infección primaria es más corriente entre niños que no han alcanzado todavía la adolescencia. La forma secundaria es más corriente entre los adolescentes.

Si parece que un niño tiene una tuberculosis o ha sido expuesto al contagio, se deberá avisar inmediatamente al médico, ya que con un buen tratamiento, es posible que se cure en un año o dos.
El tratamiento empezará seguramente en un hospital (en algunos casos puede ser en casa). Aunque los médicos generalmente confían en los medicamentos para curar la tuberculosis, a veces es necesaria una intervención quirúrgica.

La prueba de la tuberculina es un método muy sencillo y corriente para averiguar si un niño está infectado por el bacilo de la tuberculosis. La mayoría de los médicos efectúan esta prueba cuando el niño tiene un año y luego la repiten periódicamente. Una gota de tuberculina inofensiva (líquido preparado con bacilos de la tuberculosis muertos) se inyecta o se inocula arañando la piel del niño. Si al cabo de dos días aparece una mancha roja e hinchada, la prueba es positiva y significa que el niño ha sido infectado por el bacilo de la tuberculosis. La prueba negativa indica que el niño no ha contraído la enfermedad. Cuando la reacción es positiva, se hace preciso examinar al niño con ayuda de los rayos X, a fin
de determinar si la enfermedad se ha extendido. Las personas adultas que han estado en contacto con el niño, también deberán ser examinadas, para poder averiguar de dónde procede el bacilo. Entre los niños, la mayoría de los casos de tuberculosis, proceden del contagio de alguno de los miembros de su familia. A sus hermanos debería practicárseles la prueba de la tuberculina a fin de averiguar si han sido infectados también.

Algunos niños que viven en regiones donde hay mucha tuberculosis y otros pertenecientes a una familia donde se ha dado un caso de esta enfermedad, deberían ser inmunizados con inyecciones de la vacuna Bacilo Calmette-Guérin.

En la prueba de la tuberculina (líquido preparado con bacilos de la tuberculosis, muertos) ésta se inyecta en la piel.
Si la prueba es positiva, el lugar de la inyección enrojece y se hincha al cabo de dos días.

Tumor

véase Cáncer

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